Terapia Frio Calor ¿Cuándo usar cada una? 

Para aliviar los dolores nos preguntamos ¿Qué es mejor? ¿Calor o frío? Ambos métodos nos dan beneficios únicos, pero elegir el adecuado depende cómo haya surgido tu dolor. 

Una de las preguntas más comunes es: “¿Debería usar hielo o calor para la hinchazón y la inflamación?” El hielo, en general, es la opción más elegida porque contrae los vasos sanguíneos y reduce la inflamación, lo que puede ayudar a minimizar la hinchazón y el dolor. Sin embargo, ambos tratamientos sirven para los dolores musculares, seguí leyendo para aprender más. 

Terapia frio calor en casa

Terapia Fría 

La terapia fría, como su nombre lo indica, significa usar tratamientos fríos para calmar dolores y lesiones. En general se usa para reducir la hinchazón y la inflamación

Tipos de Terapia Fría 

Podés usar distintos métodos para aplicar terapia fría dependiendo de tus necesidades: 

1. Terapia Fría en zonas específicas o crioterapia 

En la terapia fría localizada (a veces llamada crioterapia) se usa un paquete de hielo o en gel que enfrían áreas específicas del cuerpo ayudando a reducir el dolor y la hinchazón. También podés usar la terapia fría para aliviar el dolor muscular, los espasmos y la inflamación. 

Otro tipo de terapia fría localizada son los dispositivos de crioterapia que enfrían la piel con un chorro de aire a presión.

  

¡Nunca pongas hielo directamente en tu piel! La exposición prolongada puede dañar los tejidos y los nervios. La terapia fría debería evitar temperaturas extremadamente frías porque esto puede ser peligroso para tu salud. 

2. Inmersión Total del Cuerpo 

Este método implica exponer todo el cuerpo al frío, lo cual es ideal para deportistas y apasionados del gimnasio para la recuperación física. El método más efectivo y común es el baño de hielo, un proceso de sumergirte en agua fría entre 3 y 15 grados. Los baños de hielo pueden calmar los músculos adoloridos, reducir la inflamación y la hinchazón, fortalecer tu sistema inmunológico, mejorar tu sueño y ayudar a la pérdida de peso, por nombrar algunos beneficios. 

terapia frio inmersion total de cuerpo

Utilizá una bañera con hielo para sumergir todo tu cuerpo

¿Cuándo Usar la Terapia de frio? 

  • Lesiones Agudas e Inflamación: La terapia fría es altamente efectiva inmediatamente después de una lesión. La investigación respalda el uso de la terapia fría para reducir el dolor y la hinchazón al contraer los vasos sanguíneos. 
  • Recuperación Después del Ejercicio: La terapia fría después de una actividad física intensa ayuda a minimizar el dolor muscular y acelerar la recuperación. Los estudios destacan los beneficios de la inmersión en agua fría en la reducción del daño muscular inducido por el ejercicio. 
  • Migrañas y Dolores de Cabeza: La terapia fría, especialmente en forma de paquetes fríos, puede proporcionar alivio de las migrañas y dolores de cabeza por tensión. La investigación existente enfatiza la eficacia de la terapia fría en el manejo de los síntomas de dolor de cabeza. 

 ¿Cuándo No Usar la Terapia Fría? 

Aunque la terapia fría puede ser efectiva para algunas condiciones, también hay algunas situaciones en las que no se recomienda. Por ejemplo, no tenés que usar terapia fría en heridas abiertas o piel que ya esté fría al tacto, esto puede dañar aún más la piel. 

Además, las personas con diabetes o problemas circulatorios tienen que usar la terapia fría con precaución, ya que pueden ser más susceptibles a lesiones relacionadas con el frío.  

  

Terapia Caliente 

La terapia caliente, también conocida como termoterapia, usa calor para tratar el dolor y otras condiciones médicas. 

Tipos De Terapia Caliente 

Existen dos tipos de terapia caliente según tus objetivos y necesidades personales. 

1. Terapia de Calor Seco 

Estas terapias funcionan proporcionando calor, esto principalmente se puede lograr con los saunas secos. Estos recintos pueden llegar a temperaturas entre 70-90 °C, y una humedad no superior al 20%, ofreciendo así una experiencia intensa. 

2. Terapias de Calor Húmedo 

A diferencia de la terapia de calor seco, la terapia de calor húmedo funciona usando calor en el ambiente o con chorros de agua caliente. Algunos ejemplos de terapia de calor húmedo pueden ser los saunas húmedos o baño turco, logrando llegar a una temperatura entre 50-70 °C y la humedad acumulada puede llegar al 100%, generando una sensación de calor debido a su alta humedad.  

Otros tipos de terapias de calor húmedo pueden ser usando hidromasajes o minipiscinas, también llamados hidroterapia. 

Aunque el calor seco y húmedo se pueden usar indistintamente, la terapia de calor seco es la mejor para el dolor en zonas específicas. Por otro lado, la terapia de calor húmedo es la mejor opción para dolores generalizados como la artritis. Descubrí los distintos beneficios que te da el sauna humedo y seco.

¿Cuándo Usar la Terapia Caliente? 

  1. Relajación Muscular y Dolor Crónico: La terapia de calor es efectiva para relajar los músculos y aliviar las condiciones de dolor crónico. Aplicar calor aumenta el flujo sanguíneo y la entrega de oxígeno al área afectada, promoviendo la relajación muscular y reduciendo la rigidez. 
  1. Calentamiento Previo al Ejercicio: Antes de realizar actividad física, aplicar calor puede mejorar la flexibilidad y el rendimiento. La aplicación de calor previa al ejercicio influye positivamente en la función muscular y el rango de movimiento. 
  1. Dolores en las articulaciones: La terapia de calor es beneficiosa para manejar la rigidez articular, especialmente en condiciones como la artritis. El calor mejora la flexibilidad articular y reduce el malestar asociado con la rigidez. 

¿Cuándo No Usar la Terapia Caliente? 

Hay algunas situaciones en las que no es recomendable usar terapia caliente. Por ejemplo, evita usar calor justo después de una lesión, lo que puede empeorar la hinchazón y la inflamación. Si tenés fiebre, los tratamientos calientes pueden hacer que aumente aún más.  

Terapia Frio calor  

La terapia frio calor o también llamada de contraste implica alternar entre aplicaciones calientes y frías para mejorar el bienestar mientras se ayuda en la recuperación. Hay muchas formas diferentes de hacer terapia de calor y frío. Podés alternar entre duchas calientes y frías o usando un sauna y un baño de hielo. 

Se recomienda empezar y terminar con el tratamiento frío, especialmente si te preocupa la inflamación y la hinchazón. Por otro lado, algunas personas eligen terminar con calor para completar el tratamiento de una manera más “relajante”. No hay regla para esto, experimentá y encontrá lo que funcione mejor para tu situación particular. 

  

Beneficios de la terapia frio-calor 

La terapia de contraste proporciona los mejores beneficios de la terapia de calor y frío, incluida su capacidad para: 

  1. Aliviar el dolor en músculos y articulaciones 
  2. Mejorar la circulación.
  3. Reducir la inflamación y la hinchazón 
  4. Acelerar la curación y la recuperación 
  5. Impulsar los niveles de energía y el estado de ánimo 
  6. Mejorar la claridad mental y la alerta 
  7. Aumentar el rango de movimiento 

   

¿Cuándo Usar la Terapia Frio-Calor? 

Te detallamos algunos ejemplos donde la tearpia frio-calo puede ser más beneficiosa:  

  1. Recuperación Muscular y Mejora del Rendimiento: La terapia de contraste es altamente efectiva en la recuperación después del ejercicio. El cambio dinámico entre calor y frío nos da una mejor circulación, reduciendo el dolor muscular y promoviendo una recuperación rápida. 
  2. Condiciones Inflamatorias y Malestar Articular: La terapia de contraste proporciona una solución holística cuando se trata de condiciones inflamatorias o malestar articular crónico. Mientras que la terapia fría reduce la hinchazón inmediata, la terapia caliente promueve la flexibilidad articular a largo plazo. 
  3. Circulación Mejorada y Apoyo Cardiovascular: Para los que buscan mejorar la circulación sanguínea general y la salud cardiovascular, la terapia de contraste ofrece una ventaja única. La alternancia entre calor y frío hace que los vasos sanguíneos se dilaten y se contraigan, fomentando un efecto similar al de una bomba que apoya el bienestar circulatorio. 
  4. Reducción de Espasmos Musculares y Tensión: La terapia de contraste también reduce eficazmente los espasmos musculares y la tensión. Las temperaturas alternas ayudan a calmar las fibras musculares y promover la relajación. 

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