Mitos tras el Sauna: La Experiencia de Usarlo

¿Cuántas veces han oído ciertos prejuicios a la hora de probar algo nuevo?
La gente teme a lo que desconoce y se deja llevar por la información que circula, sin verificar si esta es real o no. Evitando probar experiencias nuevas causa de un miedo mal fundado.

El mes pasado mis amigas tuvieron la idea de probar el baño sauna, una de ellas había leído lo beneficioso que es como tratamiento para la piel y decidimos intentarlo. Después de todo, ¡¿A quien no le gusta darse algunos placeres y sentirse fabulosa?!. Además, tenían curiosidad acerca de que se sentía estar dentro de la cabina, si era aromatizada, si de verdad hacia tanto calor dentro, si se iban a sentir asfixiadas, si iba a ser super relajante, o si iban a tener un ataque de claustrofobia. Para ver si probábamos o no, decidimos ser cautelosas e informarnos un poco, desmintiendo algunos mitos.

Uno de los primero en objetar, fue el relativo a la temperatura, se suele decir que arde, que asfixia y que para algunos es insoportable, pero no es así. Ahí nos enteramos, que en realidad hay dos tipos de saunas, siendo sauna húmedo, con temperaturas de unos 70 ° en promedio, y sauna seco, donde no hay demasiada humedad y la temperatura puede alcanzar los 90°.

 

Otra de las dudas que teníamos era si realmente tenía efecto de relajación que se le adjudica, y si bien en todos lados lo menciona, lo mejor es siempre probar por uno mismo para saberlo, así que sin más preámbulos, a sabiendas de lo suficiente decidimos intentar.

Al entrar, con los miedos más comunes y aun algo cautelosa, lo primero en notar fue que el vapor en realidad es muy suave, no brusco y ardiente como se esperaba, no agobia, es envolvente en un sentido relajante, la transpiración llega con el tiempo, como un proceso lento, de hecho, el calor que emana el vapor es agradable, formando una atmósfera relajante, un espacio ameno, superando mis expectativas.

Algo a tener en cuenta para principiantes es que no hay que estar apremiado por el tiempo, ya que te deja en un estado de bienestar pleno y es algo digno de disfrutar.

Después de esa vez, concertamos varias sesiones, ya que todas quedamos encantadas con la experiencia, que resultó ser muy completa. Muchas veces se teme por el mismo desconocimiento y no tiene por qué ser así. Hoy puedo decir que el baño sauna es una práctica muy beneficiosa, quede tan fascinada que estoy pensando seriamente en invertir en una cabina. Estoy comenzando a notar sutiles cambios en mi calidad de vida, como reducción de la ansiedad, mayor relajación muscular, desintoxicación del organismo, sin contar los beneficios adicionales como los estéticos, piel mucho más hidratada, tersa y con un aspecto más juvenil.

Ya a sabiendas de que se siente y lo que produce el baño sauna, busque en la red más experiencias para comparar la mía, pero lo cierto es que es algo que no hay que dejar de vivir, y no dejarse llevar por opiniones ajenas, que suelen ser meras especulaciones,  el sauna es todo un tratamiento, es como tener un Spa en la comodidad de tu casa.